Model 1095 de Astep. Cuando una lámpara decide parecer otra cosa.
¿Es una lámpara? La pregunta surge casi de manera inevitable al verla por primera vez.
Quizá porque el peso visual recae en la base y no en la fuente de luz. Quizá porque el reflector es apenas un pequeño gesto blanco al final de una estilizada barra negra. O quizá porque ilumina hacia arriba, alterando con absoluta naturalidad una imagen que todos creíamos conocer.
Diseñada por Gino Sarfatti en 1968 y recuperada por Astep, Model 1095 sigue sorprendiendo por la claridad con la que una idea aparentemente sencilla es capaz de transformar la percepción de un objeto cotidiano.
Su silueta es esbelta y sorprendente, marcada por una desproporción que convierte la base en el elemento de mayor presencia mientras reduce la pantalla a un pequeño reflector blanco de apenas unos centímetros de diámetro.
La luz como dirección.
El pequeño reflector dirige la luz hacia arriba. Un gesto sencillo y poco habitual que transforma la percepción de la pieza y del espacio que la rodea.
Más que iluminar un punto concreto, Model 1095 construye atmósferas. La luz asciende y se refleja para crear una iluminación indirecta, difusa y regulable.
La precisión de una idea.
La aparición de la bombilla halógena abrió para Sarfatti un nuevo territorio de experimentación. Con Model 1095 se redujo el haz de luz a su mínima expresión, creando una nueva relación entre forma, proporción y luz.
Un pie tubular de aluminio acabado en gris pizarra sostiene una pequeña copa reflectante en blanco brillante que dialoga con una base del mismo acabado.Disponible en tres alturas, la luminaria mantiene un perfil esbelto y elegante que parece desafiar el equilibrio con absoluta naturalidad.
Una presencia serena
En su reedición, Astep incorpora tecnología LED y un sistema de refrigeración líquida que sustituye las soluciones originales, preservando intacta la claridad del diseño concebido por Sarfatti hace más de medio siglo.
Casi 60 años después, Model 1095 conserva intacta su capacidad de sorprender pues sigue habitando el presente con la misma naturalidad con la que fue imaginada.
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