Floris Mirror de Atbo. Un reflejo que ilumina.
El espejo iluminado Floris Mirror, diseñado originalmente en 1950 por el holandés Floris H. Fiedeldij para Artimeta (una de las firmas más influyentes del diseño de mediados de siglo, vuelve hoy gracias a ATBO, que recupera este icono con la delicadeza y la precisión que exige un clásico auténtico.
Una luz que define el espacio.
Floris Mirror es, ante todo, un espejo, pero al encenderse revela su naturaleza dual. La luz perimetral crea un halo suave que envuelve la superficie y proyecta una atmósfera cálida sobre la pared. Su presencia como pieza de decoración convive con una iluminación indirecta que no invade, sino que acompaña, transformando el gesto cotidiano de mirarse en un pequeño ritual visual.
Este espejo mantiene la pureza geométrica del diseño original, mientras que la luz aporta profundidad y un equilibrio casi escenográfico.
Proporción exacta, presencia equilibrada.
ATBO reedita el diseño desde la fidelidad y la contemporaneidad. El marco metálico conserva la elegancia sobria del modelo de 1950, mientras que el sistema de iluminación integrado ofrece una luz uniforme y estable.
Su formato único, con un diámetro de 80 cm, responde a la intención de respetar las proporciones originales del diseño, ofreciendo una presencia equilibrada y versátil que encaja tanto en hogares como en proyectos contract.
Una pieza que funciona sola o en pareja.
Floris Mirror es extremadamente adaptable. En baños aporta intimidad y amplitud visual; en dormitorios funciona sobre una cómoda o junto al vestidor; en entradas se convierte en un gesto de bienvenida, siempre aportando una sofisticación silenciosa que convive bien con la arquitectura.
Puede instalarse en solitario, reforzando su presencia casi escultórica, o en pareja, creando un ritmo visual sobrio y elegante.
Tradición danesa y diseño atemporal.
El trabajo de ATBO deja claro que no se trata solo de reeditar un diseño, sino de restaurar su esencia. La firma danesa conserva la tradición de proporción, honestidad material y funcionalidad que define la estética nórdica, pero la combina con una sensibilidad contemporánea centrada en la durabilidad y la verdad del objeto. Recuperar Floris Mirror no es un gesto nostálgico, sino una apuesta por la permanencia: un espejo que ilumina, un diseño que perdura, una luz que vuelve a pertenecer al presente.
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