AMI de LK Hjelle. Diseño que permanece.
Hay piezas que no se definen solo por su forma, sino por la relación que construyen con el tiempo. AMI, cuyo nombre significa “amigo”, parte precisamente de esa idea: acompañar. No como objeto estático, sino como presencia que evoluciona, se adapta y permanece.
Diseñada desde una mirada contemporánea por Takahi/Homstvedt, AMI propone una nueva manera de entender la durabilidad. Cada elemento (estructura y tapizado) puede desmontarse, repararse o sustituirse de forma independiente. Esta lógica abierta no solo alarga su vida útil, sino que redefine el vínculo con el objeto: no se reemplaza, se cuida.
Una nueva forma de pensar el confort.
AMI nace de una reflexión clara: ¿qué ocurre si reducimos un asiento a lo esencial? Al separar estructura y almohadas, el diseño se vuelve más honesto, más comprensible y también más flexible. La estructura, disponible en negro, gris o arena, actúa como base sólida y precisa. Sobre ella, los volúmenes tapizados, suaves y generosos, se apoyan con naturalidad, casi como si se dejaran caer.
El resultado es una comodidad inmediata, irresistible. Un asiento que invita a habitarlo sin normas, permitiendo distintas posturas y formas de uso. La comodidad se descubre desde la experiencia de cada uno.
Sistema, materia y personalidad.
AMI no es una única pieza, sino una familia que incluye sillón y sofá, pensada para adaptarse a distintos espacios manteniendo una identidad común. Las fundas, disponibles en una amplia variedad de textiles y colores, permiten transformar el carácter del conjunto sin alterar su esencia.
Esa combinación entre estructura definida y capas textiles intercambiables introduce una dimensión dinámica: el diseño puede cambiar con el tiempo, con el uso o con quien lo habita.
Diseñar para quedarse.
En AMI, la sostenibilidad no es un argumento añadido, sino el punto de partida. Reducir, separar, reparar. Tres gestos que construyen una lógica de diseño consciente, donde cada decisión tiene un impacto directo en la vida útil del producto.
Más que una pieza de mobiliario, AMI es una actitud: entender que el buen diseño no es el que se reemplaza, sino el que permanece. El que se adapta, se cuida y se convierte, con el tiempo, en parte de la vida cotidiana.
Entradas relacionadas








