Whirl de Tom Dixon. La luz como espectáculo.

Oct, 2026 • 2 Min. Lectura — General

Hay algo teatral en los diseños de Tom Dixon. Formas escultóricas, acabados exuberantes y una cierta inclinación hacia lo extraordinario forman parte de un lenguaje que no busca precisamente ser discreto.

Sus piezas son protagonistas incluso cuando están apagadas. Cuando se enciende la luz, esa presencia cambia: aparecen reflejos, sombras, transparencias y proyecciones que transforman la percepción del objeto y del espacio que lo rodea.

Una espiral de luz y reflejos.

Whirl nace de la fascinación por el Op Art, un movimiento artístico que utilizó formas geométricas y efectos ópticos para provocar sensaciones de movimiento y profundidad.

La espiral es el elemento que da identidad a la colección. Esas líneas curvas, que parecen retorcerse, generan un juego cambiante de reflejos que hace que la pieza parezca diferente según el ángulo desde el que se observa.

Fabricados en en policarbonato, la superficie refleja el entorno y devuelve la luz de una manera casi hipnótica. Apagada, Whirl funciona como una pieza escultórica; encendida, se convierte en una experiencia visual.

El color también se mueve.

La variante Dichroic lleva este efecto un paso más allá, pues incorpora un acabado multicapa inspirado en las lentes de las gafas de sol, que reflejar diferentes colores desde la superficie de la luminaria. Asi pues, no hay un único color sino una combinación de tonalidades y reflejos que van cambiando.

La colección está disponible en acabados Silver, Gold y Copper, además de la versión Dichroic, y se presenta en diferentes formatos: lámparas de suspensión en tamaños M y L, sobremesa, plafón y versiones chandelier de techo y suelo.

Una colección para mirar.

Whirl Large Portable Light lleva esta experiencia a cualquier lugar. Su batería integrada y la base trípode permiten utilizarla tanto en interiores como en exteriores, pues es fácil de trasladar.

En todas sus versiones, Whirl mantiene la misma intención: hacer de la luz algo que también se mira, una experiencia casi hipnótica y artística.

Tom Dixon lleva la iluminación hacia el territorio de la escultura y el espectáculo, pero esta vez lo hace a través de una forma sencilla y reconocible: una espiral que refleja, proyecta y transforma todo aquello que encuentra a su alrededor.

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